En una decisión calificada de histórica, el periodista chileno y dueño del diario El Mercurio, Agustín Edwards, fue expulsado el pasado 21 de abril del Colegio de Periodistas de Chile por faltas éticas graves, informó el Tribunal de Ética del Consejo Metropolitano de esa organización.
El proceso se inició el 15 de noviembre de 2014, a requerimiento de un grupo de periodistas y se apoya en los últimos documentos secretos desclasificados por el “Informe Church” del Senado de Estados Unidos, en los que Edwards aparece como colaborador en operaciones de la CIA y que obtuvo fondos estimados en dos millones de dólares de parte de ese servicio de inteligencia para desarrollar una política editorial de desinformación y de ese modo contribuir a desestabilizar la democracia y facilitar el golpe de Estado contra Salvador Allende.
Otra imputación es el “montaje periodístico” en que participó como director de El Mercurio de Santiago, presentando en la portada de su diario del 9 de abril de 1987, a dos estudiantes de la Universidad de Santiago, con las fotografías de sus rostros en círculos, como cabecillas de los graves desórdenes del Parque O´Higgins durante la visita del Papa Juan Pablo II, cuando eran inocentes y el periódico nunca aclaró la falsedad de la información.
Además, la decisión del Colegio indica que “durante el juicio ético fue revisada la situación de la libertad de prensa antes del Golpe de Estado de 1973 y la actuación del periodista Agustín Edwards Eastman en su condición de propietario y directivo de la empresa El Mercurio S.A.P., con relación al deber de defensa de la libertad de expresión y al deber de amparo de los periodistas citado en el Código de Ética vigente por ese entonces. Y para mejor resolver fueron entrevistados miembros de la Orden víctimas de la represión por parte de organismos del Estado, quienes coincidieron en sus testimonios reprobando el rol que tuvo el acusado”.
Según el investigador estadounidense Peter Kornbluh, Agustín Edwards fue “el colaborador más importante según la CIA para crear las condiciones para un Golpe de Estado aquí en Chile”.
Un individuo de tamañas características ha sido, sin embargo, integrante durante años del consejo consultivo de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y de la junta directiva del Grupo de Diarios de América (GDA), y ha ocupado en ambas cargos de gran responsabilidad.










