La periodista italiana Aurora Bergamini informa para la Agenzia Nazionale Stampa Associata (ANSA) que “el Consejo Superior Audiovisual de Francia (CSA) examina las imágenes difundidas la semana pasada durante el ataque terrorista a la redacción de Charlie Hebdo y la toma de rehenes en el supermercado kosher en París, para detectar «las deficiencias que pudieron cometer» algunos medios de comunicación”.
Según esta información, el CSA, que es la máxima autoridad audiovisual de Francia, ha creado el miércoles pasado un grupo de trabajao para monitorear «cuidadosamente» las imágenes difundidas por la televisión francesa.
El viernes, durante su actuación contra los terroristas, la policía había pedido a los medios de comunicación que «actuaran con discernimiento para asegurar la seguridad de los periodistas y para permitir a las fuerzas del orden actuar con eficacia».
Como es natural todas las televisiones se volcaron siguiendo minuto a minuto los sucesos, pero “diversos internautas, interviniendo en las redes sociales, acusaron a la televisión de haber obstaculizado el trabajo de las fuerzas del orden, suministrando involuntariamente informaciones sensibles a los terroristas durante sus transmisiones en directo” asegura ANSA.
Asimismo asegura que la esposa de uno de los rehenes de Amedy Coulibaly, el asesino del supermercado de la Porte de Vincennes, ha atacado duramente al canal de noticias IBFM: «Ustedes estaban al teléfono con las personas que estaban escondidas en el congelador en el sótano. Les dijeron que estaban seis allí bajo con un bebé y dos minutos después esa información fue difundida por BFM. Afortunadamente el terrorista no vio la noticia que difundieron en directo. De lo contrario, mi marido y los otros cinco hubiesen muerto».
La emisora se ha defendido diciendo que esa información se difundió luego de que una fuente de la policía aseguró que ese individuo estaba a salvo: «Por prudencia esta noticia no fue repetida ni volvió a aparecer en los titulares de las noticias urgentes de la emisora».
BFM y su directivo Alain Weill, también han recibido críticas por esa actuación de parte de la periodista Imma Monsó, que en su columna de ayer en el diario “La Vanguardia», asegura que la labor informativa de la televisión francesa en su “pasión por lainstantaneidad de la noticia” ha perturbado la labor policial y aportaba información que, de haber sido oida por los secuestradores habría puesto en riesgo la vida de un ciudadano que se había sustraido al secuestro y estaba oculto debajo de un fregadero al igual de los escondidos en un congelador en el supermercado kosher.
http://www.ansa.it/ansalatina/notizie/rubriche/mundo/20150112200535739118.html
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