La APM ha presentado el mes último su Informe Anual de la Profesión Periodística, correspondiente a 2014; el estudio abarca una amplia gama de datos sobre la situación de la profesión y muchos de ellos han sido divulgados por distintos medios.
Sin embargo, como ya es habitual esos mismos medios se han preocupado de silenciar la percepción que, según los datos del informe de la APM, tiene la ciudadanía y los propios profesionales de esos medios sobre la confianza que les ofrece la información que les brindan.
Según expresa textualmente, “el Informe de este año se complementa con otra encuesta encargada por la APM al conjunto de la población española para conocer su opinión de los periodistas y su papel en la sociedad. A este respecto, la nota, en una escala de 1 a 10, es de un 5,3 en 2014, frente al 5,2 de 2013. Los motivos de esa escasa confianza deben buscarse en los intereses políticos de los periodistas y de los medios, en la falta de independencia de ambos y en los intereses económicos de las empresas de medios”.
El 55, 9% de los encuestados atribuyen es desconfianza a “los intereses políticos de los periodistas y los medios”; mientras que el 37,8% señala a “la falta de independencia de los periodistas y los medios”; el 35,9 la fijan en “los intereses económicos de las empresas de medios”; y el 22,4% a “la transformación de la información en espectáculo”. Con menores porcentajes se menciona a “la falta de rigor profesional”, “el distanciamiento entre el periodismo y la sociedad”, “la precariedad laboral” y “la mala formación de los periodistas”.
La opinión de los propios periodistas sobre su profesión no es menos negativa y coincide en gran parte con la de la población española encuestada. Así, “en la encuesta profesional, se dan un 4,3, en escala de 1 a 10, en grado de independencia, una nota ligeramente superior el 4,0 de 2013, y al 4,1 de 2012.
Para los propios periodistas, el amarillismo, el sensacionalismo, el periodismo como espectáculo es la principal causa de la opinión negativa sobre los propios periodistas (57,5%), seguida de los intereses políticos de los grupos editoriales(50,3%), la falta de rigor (48,2%), el intrusismo profesional (46,2%), la falta de independencia (44,6%), los intereses económicos de los grupos editoriales (44,5%), la precariedad (41,5%), los tertulianos y las tertulias (36,8%) y otros”, señala el informe.










