La Federación Internacional de Periodistas (IFJ) ha dado su total apoyo a la Unión Nacional de Periodistas (NUJ), su afiliada en Gran Bretaña, y a los seis miembros de ese sindicato que han emprendido un acción judicial contra la Policía Metropolitana londinense y la Secretaría de Interior del Gobierno por los supuestos de seguimiento ilegal y vulneración de intimidad y la de sus familias.
Según NUJ, y los periodistas Jules Mattsson, Mark Thomas, Jason Parkinson, Jess Hurd, David Hoffman y Adrian Arbib, desde 2008 estos profesionales han estado bajo vigilancia policial bajo el supuesto de controlar “actuaciones extremistas” en el país.
El NUJ sostiene que los periodistas han estado sometidos a escuchas y retención de datos sin razón alguna y desproporcionada al margen de la ley. Su secretaria general, Michelle Stanistreet, ha sostenido que “no hay justificación alguna para tratar a periodistas como delincuentes o enemigos del Estado, y esto representa un peligro serio para nuestra democracia cuándo el NUJ se ve obligado a una demanda legal para obligar a la policía para que revele los alcances de su acción ilegal secreta contra trabajadores de medios de comunicación”.










