A un año del cierre de la televisión pública griega el periodista Dimitris Galanis ha publicado en “To Vima” un artículo al que hemos tenido acceso por una traducción de Juan Muñoz Flórez, para Rebelión. El cierre de la ERT signficó la eliminación de “cinco canales de televisión, 27 cadenas de radio, una página web de información y dos conjuntos musicales, con el resultado de 2.700 trabajadores en la calle. Doce meses después, los contribuyentes griegos pagan lo que pagaban antes del “fundido a negro” por un solo canal de televisión y una sola cadena de radio que, además, funcionan a bajo rendimiento.” informa Galanis.
“Fue una decisión que provocó un shock no sólo en la sociedad griega, sino también en el exterior, dado que, como había señalado también Ingrid Deltenere, directora general de EBU (European Broadcasting Union), jamás se había producido el cierre de una televisión pública en un país que no estuviese en guerra. La única justificación fue que debía satisfacerse la exigencia de la troika relativa a despidos de funcionariado, aunque la troika jamás pidió que se cerrase la E.R.T.
Sin embargo, aún más chocante fue lo que vino después. La improvisación con la que las autoridades manejaron la transformación de la E.R.T. en N.E.R.I.T. no tiene precedente, además de que el coste total del cierre sigue siendo un misterio, toda vez que aún no se ha proporcionado dato alguno acerca del saneamiento económico de la E.R.T. Lo único seguro es que asciende a unas cuantas decenas de millones de euros.
Se desconoce si los miembros del gobierno que cerraron la E.R.T. están satisfechos con la nueva televisión pública. En todo caso, lo que es seguro es que no cumple con más que acostumbrados a pagar caro los errores de sus políticos.”










