La Generalitat Valenciana ha anunciado hoy el cierre de Radiotelevisió Valenciana (RTVV) como respuesta esperpéntica a la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana que (ERE) en la esa empresa.
A través de un comunicado hecho público poco después de las siete de la tarde la Generalitat confiesa que «Descartado el camino que había decidido emprender el Consell, sólo queda la otra vía que es, lamentablemente, proceder a la supresión del servicio público de la radio y la televisión de ámbito autonómico».
Ignorando las numerosas alternativas propuestas por los trabajadores insiste en que «La readmisión de más de mil empleados hace su continuidad inviable, pues sólo el coste de los gastos de personal de una plantilla de 1.700 trabajadores supondría aproximadamente 72 millones de euros; una cantidad a la que habría que sumar el gasto de funcionamiento y mantenimiento de RTVV, un coste que la Generalitat no puede asumir en estos momentos».
En el colmo de la burla y el escarnio apostilla que ha decidido el cierre con premura «para no prolongar de manera innecesaria la intranquilidad que supondría para los trabajadores de RTVV».
Y a pelando a la más burda y vergonzante demagogia concluye que «La Generalitat tiene la obligación de priorizar los servicios básicos y garantizar, ante todo, una sanidad, una educación y unos servicios sociales de calidad, universales y gratuitos y ése es el objetivo prioritario de todas las actuaciones que emprende el Consell».
Esta decisión esperpéntica que vulnera derechos fundamentales como los de la información y la comunicación está levantando la indignación de la ciudadanía valenciana, sus fuerzas culturales y los profesionales de la comunicación.










