En un artículo publicado en el digital “Difusión”, Miguel Ormaetxea aborda el tema de la discriminación social informativa y los guetos laborales que están generando los medios de comunicación.
“Al igual que la gran crisis económica que atravesamos está disparando las desigualdades, especialmente en Europa y EEUU, la era digital está acentuando también las desigualdades en el acceso a la información de calidad, lo que es muy peligroso para las democracias, advierten voces expertas.
Entre la sufrida profesión del periodismo se está produciendo una creciente dicotomía: un nuevo proletariado mal pagado o incluso no remunerado y una elite de profesionales que hacen información o consultoría de alto valor añadido.”
Ormaetxea aporta esta idea del cofundador de Twiter, Evan Williams: «Hay mucha basura en Twiter, mucha basura en los blogs y muchísima basura en Internet». «La mayor parte de las noticias que encontramos no importan nada. Sería mejor que la gente consumiera menos noticias y más ideas.
El periodista francés Bernard Poulet, autor del libro «La fin des Journaux et l’avenir de l’information», dice en «Le Monde»: la información de calidad costará más cara cada día y se destinará a una elite capaz de pagarla, mientras que la gran masa tendrá solo una especie de «acceso mínimo de información», muy manipulada. Volvemos atrás la historia -dice- cuando los Fugger elaboraban sus cartas con las informaciones de su red de corresponsales dirigidas solo a los banqueros. Por un lado, tenemos la pauperización de la gran prensa, que se está hundiendo. Y, por el otro lado, florecen los informes confidenciales muy caros, dirigidos a aquellos que necesitan y quieren información analítica de alta calidad. «En suma, una información rica para los ricos y otra pobre para los pobres».
El autor concluye, “Los medios de comunicación acuciados por la implacable crisis se han lanzado a la caza de los visitantes únicos con toda clase de ardides que marchitan los contenidos de calidad, un gran número de noticias, listas, títulos engañosos, palabras clave, cantidad barata de producir a ultranza. Al mismo tiempo, las empresas y los anunciantes emplean periodistas para fabricar contenidos a la medida, publis encubiertos, colocados en sitios de alto tráfico.
Los ingleses dicen: «You pay peanuts, you get mokeys». A la gente se la da cacahuetes y, claro, acuden miles de monos. En EEUU, el número de licenciados está bajando acentuadamente. Solía ser el primer país del mundo en finalización de estudios universitarios y ahora está en el puesto 16. ¿Queremos un mundo de monos?”
El artículo completo en: http://difusion.com.es/noticia/7563/Opinión/.html










