El Consejo de Administración de Radio Televisión Valenciana (RTVV), en una muestra más de su torpeza, ha tenido que aprobar el pasado miércoles la decisión no despedir de forma inmediata a unos 190 trabajadores -161 técnicos y 29 cámaras- que estaban incluidos en el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) y que tenían que dejar su puesto de trabajo el próximo 31 de agosto.
Es la fórmula que han encontrado para garantizar la continuidad de las emisiones de la televisión autonómica, ya que no tienen tiempo para la prevista externalización de servicios antes de esa fecha y corren el riego de quedarse con las pantallas en negro.
La resolución de los consejeros está condicionado al preceptivo informe que deben solicitar a la autoridad laboral. Si la autoridad no valida la ampliación o se pronuncia después del 31 de agosto, los trabajadores no abandonarían el ente público.
En el caso de que se acepte la operación propuesta por RTVV de ampliar el plazo para la extinción del ERE, el ente ganaría tiempo para acometer la externalización de los servicios y los 190 trabajadores tendrían que salir definitivamente una vez consumado ese proyecto.
Esta situación ya había sido advertida al Consejo por los representantes de los trabajadores, pero los directivos no quisieron oír y ahora tienen que colgarse una nueva chapuza a su prestigio.










