El Grupo Zeta ha conseguido aplazar hasta 2018 el pago de su deuda 100 millones de euros. Hasta última hora, los bancos acreedores han trabajado sobre dos escenarios: refinanciar o capitalizar deuda, pero Antonio Asensio Mosbah, hijo y heredero del fundador del grupo, ha renunciado a comprometer más patrimonio familiar para salvar a la compañía.
Según información del propio grupo, las diecisiete entidades financieras con las que Grupo Zeta mantenía compromisos crediticios se adhirieron al acuerdo de refinanciación.
Al frente de este grupo figura La Caixa, que ya en 2008 encabezó el sindicado de 230 millones de euros para garantizar la operatoria de Zeta tras la frustrada venta del grupo al empresario siderúrgico con vocación editorial Alfonso Gallardo.
Esa sindicación controlada por los financieros ha impuesto severas condiciones que ha llevado a la venta o cierre de activos o al sacrificio de sus trabajadores en base a ajustes de salarios y de plantilla en gran parte de sus cabeceras.










