La Asociación de Usuarios de la Comunicación (ACU) ha pedido al Gobierno que se replantee el actual modelo de financiación de RTVE y contemple la vuelta «limitada» de la publicidad a RTVE, con el fin de asegurar la supervivencia de una televisión pública estatal sostenible, plural e independiente.
Los telespectadores ya criticaron el fin de las comunicaciones comerciales en TVE a cambio de imponer un gravamen a las televisiones privadas y a los operadores de telecomunicaciones. Las previsibles consecuencias negativas del modelo no han hecho sino confirmarse con el tempo y ponen de relieve sus efectos perversos, que los propios “inventores” del modelo, los franceses, han tenido que revisar:
Para AUC, que las cadenas privadas paguen parte del coste de la televisión pública da que pensar en la posible presión de aquéllas sobre las parrillas de TVE, especialmente de La 1. Al fin y al cabo, esas cadenas están pagando para que la televisión pública compita con ellas a través de programas que perfectamente podrían emitir Antena 3 o Tele Cinco, con el consiguiente “desperdicio” de GRPs que no se traducen en retorno publicitario. El trasvase de espacios de éxito de la pública a las privadas es un fenómeno ya consolidado.
Por otro, todo apunta, en previsión de la asociación, que la aportación de las telecos será impugnada a nivel europeo tanto para España como para Francia, con el problema que ello genera no sólo de extinción de una vía de ingresos, sino también de posible devolución de las cantidades aportadas.
Además, y ello supone también un efecto perverso, el único tipo de comunicación comercial permitido en TVE, el “patrocinio cultural”, se utiliza con un criterio cada vez más generoso, cuando no abusivo. Y habría que preguntarse si no sería más realista redefinir la presencia publicitaria en televisión que mirar para otro lado ante determinadas prácticas que rozan el fraude de ley.
La asociación considera que en un momento de crisis como el actual, «parece dudoso que la financiación vía impuestos, con sus sucesivos recortes, vaya a ser suficiente para la sostenibilidad de la televisión pública, con el peligro de convertirla en una oferta marginal, sin contenidos atractivos ni posibilidad de explorar nuevas oportunidades de ingresos como los contenidos de pago» -sentencia la nota.










