El periodista Roger Palà publica en el digital Mèdia.cat un artículo donde reflexiona sobre la actitud de la prensa catalana a la hora de reflejar el estado de corrupción que afecta a una parte importante de la clase política.
Palà señala que “De un tiempo a esta parte, el debate sobre la corrupción se ha hecho muy presente en los medios de comunicación. En Cataluña, sin embargo, ocurre un fenómeno curioso: no es muy habitual que la prensa del país destaque con grandes titulares aquellos casos que afectan a la clase política local. De hecho, como hemos visto con el llamado Caso Pallerols, incluso cuesta que cuando hay una sentencia firme el tema aparezca destacado en las portadas. Pocos medios catalanes destapan de motu propio escándalos de corrupción, ya menudo es la acción de los Mossos o de la Fiscalía la que desencadena la cobertura (un ejemplo paradigmático es el caso Palau o, más recientemente, el caso Mercurio). Eso sí: si el escándalo se produce fuera del Principado-ya sea en Valencia, Palma o Madrid-las cosas cambian y la manga se vuelve más ancha.”
El periodista apunta tres razones para esta falta de diligencia
“ En primer lugar, siempre es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga que tenemos empotrada en el propio globo ocular. Esto pasa también en España, como hemos visto las últimas revelaciones del caso Gürtel, que prácticamente no han tenido eco en la prensa conservadora de Madrid (mientras los informes parapoliciales sobre las cuentas en Suiza de Mas y la familia Pujol abrían portadas día sí, día también).
En segundo lugar, la falta de un espacio catalán de comunicación consolidado hace que los medios del país sean extremadamente dependientes de las subvenciones de la Generalitat. Y ya se sabe que la mano que te alimenta hace daño morder, y más en tiempos de vacas flacas.
En tercer lugar, el hecho de que Cataluña no disponga de un estado propio contamina el debate de raíz. A menudo las acusaciones de corrupción, cuando afecten a CiU y aparecen en las páginas de rotativos españoles, son instrumentalizadas en clave victimista por el nacionalismo conservador. Ciertamente, las falsedades de El Mundo o La Gaceta son detestables, pero eso no quita que la condena contra Unión por el Caso Pallerols, la presunta implicación de Oriol Pujol en el caso ITV o el embargo de la sede de CDC a raíz del caso Palacio sean hechos bien noticiables. El miedo a «hacer el juego a la caverna», pues, hace que a menudo los medios del país no carguen las tintas.”
(…) “La corrupción, ya sea catalana o española, es una lacra social. Los medios de comunicación, garantes de una democracia de calidad, tienen la obligación de denunciar los estragos y señalar a los culpables.
El artículo completo en:
http://www.media.cat/es/2013/01/18/els-mitjans-catalans-i-la-corrupcio/










