La inminente entrada en pleno vigor de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual en la Argentina ha desatado, en las últimas semanas, una virulenta campaña de los medios españoles. Estos hablan de ataque a la libertad de prensa, aunque en ningún momento detallan en que consisten esos ataques ni como se materializan.
Esos ataques se respaldan en denuncias igualmente inconsistentes de la SIP -patronal de medios latinoamericanos- , mientras se silencia la opinión de expertos internacionales.
Para contribuir a la información recogemos el artículo “Un avance sin retorno”, de Agustín Lewit, que ha publicado el diario Página 12 de Buenos Aires el pasado lunes 7 de enero donde expone las razones básicas para una legislación reguladora como la citada ley.
En su artículo, Agustín Lewit señala que “todo proceso de comunicación: todo acto de información responde a un conjunto determinado de intereses, los cuales definen un locus específico, desde dónde se informa, a la vez que un cierto recorte de aquello que se busca informar.
La idea de la información como acto de neutralidad valorativa, presentada muchas veces también con aquella fórmula de periodismo independiente, resulta entonces una entelequia, una falsedad que niega, desconoce o evita hacer manifiesto el hecho ineludible de que cualquier acto informativo, en tanto no es otra cosa que una dotación de sentidos frente a lo que acontece, es siempre parcial, sesgado, incompleto.
Sobre estos supuestos, entonces, es que hay que pensar y dar batalla respecto de los perjuicios que supone para una sociedad el hecho de que la producción de la información –digámoslo un vez más: que la construcción sesgada y parcial de sentidos sobre la realidad– se encuentre monopolizada y concentrada en un pequeño sector; cuestión que se agrava aun más, cuando dicho sector es, antes que nada, un grupo económico que como cualquier otro grupo de su naturaleza, persigue el fin de maximizar sus ganancias.
Ahora bien, si la producción de la información nunca puede ser completamente objetiva, de lo que se trata, en consecuencia, es de asegurar la mayor cantidad de voces que cuenten e interpreten la realidad desde múltiples perspectivas.
La objetividad informativa sólo encuentra su reaseguro en la existencia de una multiplicidad de visiones, es decir, en la coexistencia de diversas miradas subjetivas. Y es eso precisamente lo que la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual se ha propuesto instalar en su sentido más profundo. Como una arista más de una tendencia que lleva casi una década, en la cual el Estado ha recuperado su papel de dinamizador y patrocinador de nuevos derechos políticos, civiles, sociales y económicos, esta nueva ley regula y busca democratizar una cuestión absolutamente sensible para la vida en sociedad.”
Agustín Lewit es politólogo, investigador del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini de Buenos Aires.
Artículo completo en:
http://www.pagina12.com.ar/diario/laventana/26-210986-2013-01-07.html










