El pasado 16 de octubre la periodista Milagros Pérez Oliva, ex defensora del lector de El País, publico en su blog el artículo titulado “Payeses de la noticia” en el que analiza el futuro inminente de nuestra profesión y donde señala que
“A los periodistas nos va a pasar como a esos payeses y campesinos que han visto cómo el mundo daba la vuelta y lo que hasta entonces había sido tan importante, la tierra, su trabajo, y finalmente el producto que lograban cosechar, perdía prácticamente todo su valor. Una aproximación ecológica a la crisis del periodismo permite observar que hay muchas más similitudes de las que parece entre el productor de noticias y el productor de tomates. Y de seguir las cosas por el rumbo emprendido, es posible que algún día, cuando ya el proceso sea irreversible, la ciudadanía añore el buen periodismo como ahora añora la variedad y el sabor de los tomates de su infancia.”
Tras ahondar en las similitudes con los campesinos culmina: “Algo parecido está ocurriendo con el periodismo. La asignación de valor se está desplazando de la producción de contenidos a la distribución. Se ha hablado mucho del daño que les está haciendo a los periódicos la cultura de la gratuidad que ha propiciado Internet. Pero en realidad no hay tal gratuidad. Se puede acceder a un periódico como El País, es cierto, de forma gratuita, pero para ello antes se ha tenido que pagar ya una considerable cantidad de dinero. De entrada, la parte alícuota de lo que cuesta el ordenador o la tableta, que hay que cambiar cada dos o tres años porque ese es el tiempo de la obsolescencia informática. Y también lo que cuesta cada mes el ADSL o la fibra óptica que permite acceder a Internet. En los 1,30 euros que el lector paga en el quiosco por un diario se incluyen los contenidos, por supuesto, pero también lo que cuesta el papel y llevar el diario hasta ese lugar. El lector de la edición digital no paga por los contenidos, ciertamente, pero antes ha tenido que pagar. ¿A quién? Al transportista. El problema es que quien produce la noticia no recibe nada del dinero que el lector ha pagado por llegar hasta el contenido que le interesa, y en cambio ha de correr con el coste de producirlo. El valor se ha desplazado del artículo al vehículo.
Se da además la circunstancia agravante de que la otra gran fuente de ingresos de los medios de comunicación, la publicidad, se está desplazando también del productor al distribuidor. En este caso, a los navegadores que, como Google, controlan el tráfico. Una proporción muy alta de los ingresos por publicidad que antes tenían los periódicos, se queda ahora en la red.
¿Quedarán productores de noticias independienes? ¿Ocurrirá como en el caso de los tomates, que el distribuidor acabe tomando el control de todo el proceso y al pobre payés de las noticias ya ni siquiera le salga a cuenta recolectar el fruto de su trabajo?
El artículo completo en:
http://blogs.elpais.com/cosas-que-importan/2012/10/payeses-de-la-noticia.html










