La medida anunciada por el Ejecutivo portugués de bajar el sueldo de los trabajadores a base de subir sus aportes a la seguridad social, ha generado una protesta en la calle jamás vista en Portugal desde la revolución de abril de 1974.
La fuerte movilización de los trabajadores, la semana pasada, ha causado que el gobierno de Passos Coelho de un paso atrás y haya decidido no continuar con su intención de bajar los salarios y prometer que buscará otras medidas alternativas para superar el problema del déficit presupuestario.
Luego de su reunión de hoy con los sindicatos y las asociaciones empresariales primer ministro portugués ha confirmado que retira definitivamente la polémica y ampliamente protestada bajada de sueldos de general a todos los trabajadores a base de subirles la cotización de la seguridad social.
Passos Coelho ha señalado “no ha habido consenso en la reunión. Los representantes de los empresarios ya habían avisado de que recortar salarios equivalía a una caída del consumo y no estaban de acuerdo; los sindicatos, aún menos”.
El mandatario portugués también prometió devolver parte de las dos pagas extras que se retiraron a los funcionarios y pensionistas hace un año; medida que fue declarada ilegal por el Tribunal Constitucional portugués.
Portugal registró en el segundo trimestre de este año una caída del 3,3 % del Producto Interior Bruto (PIB) en comparación con el mismo periodo de 2011. Además, se enfrenta a dificultades para reducir este año el déficit fiscal al 4,5 %, para cumplir las condiciones del rescate de 78.000 millones de euros que recibió el año pasado de la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).










