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El «consejo de sabios» que nadie escuchó

Corría el año 2004, Zapatero salía de ganar unas elecciones marcadas por los atentados del 11M, convocatorias de protesta vía SMS y denuncias de manipulación informativa por parte de los medios públicos. Seguramente por eso, uno de sus primeros retos fue la reforma de la radio y televisiones públicas y para ello reunió a un grupo de notables a los que llamó «El consejo de sabios».
Su tarea consistía en poner sobre papel como conseguir para la radio y televisión pública «el mejor cumplimiento de su función de servicio público y la extensión de los valores cívicos y democráticos». Resultado: el «Informe para la reforma de los medios de comunicación de titularidad del Estado Español«. ¿Alguien se acuerda?

Quizás, ante la profunda crisis de modelo y de identidad de los medios públicos, es el momento de rescatar algunos de los puntos del informe de estos sabios. Defensores del servicio público, la llamada sociedad de la información y dos conceptos esenciales para nuestras vidas. la democracia y la libertad.

«Esto nos lleva al corazón mismo de la sociedad democrática: la educación. Sin la formación de personas libres, se hace imposible esta organización de la sociedad que, desde los griegos, llamamos «poder del pueblo»Se necesita, pues, un cierto idealismo -palabra de la que no debemos avergonzarnos-, para llevar a cabo esta función social, libre del predominio injustificado de intereses privados, de fanatismos y de sectarismos que, a ratos, se movilizan contra los deberes públicos…» dice el prólogo del informe. A continuación paso a resumir algunos de los puntos más destacados de lo que llaman «Misiones y actividades del servicio público».

– Objetividad: veracidad e imparcialidad de las informaciones, la separación entre informaciones y opiniones, el respeto al pluralismo religioso, social, cultural y lingüístico … Los programas informativos concebidos y gestionados desde un modelo público, como órgano esencial para la información, la expresión y el juicio de valor de los ciudadanos.

– El derecho de acceso: La Constitución reconoció «el derecho de acceso» a los grupos sociales y políticos significativos, como evidente herramienta esencial de una concepción activa de la libertad de expresión, pero remitía su regulación a una ley posterior. Según los sabios se asegurará «la presencia y expresión de partidos políticos, organizaciones sindicales y empresariales, confesiones religiosas, asociaciones de consumidores o de interés amplio (ONG, benéficas, culturales …) y, en general, todo tipo de grupos ideológicos con personalidad jurídica, de acuerdo con su peso objetivable en la sociedad.”

– El servicio público debe adaptarse a unas sociedades de múltiples intereses y gustos y, en particular, a la interactividad, riqueza multimedia y personalización de contenidos y servicios que caracteriza la Sociedad de la Información: nuevos canales y servicios para nuevas demandas de los ciudadanos.

– La radio y la televisión siguen siendo, hoy por hoy, los medios con más impacto e influencia en las personas y en la sociedad en su conjunto. Estos organismos deben estar sujetos a mecanismos democráticos y sometidos a un control público y transparente de sus misiones y su financiación.

– Lo que un «servicio público» tiene que añadir a las tres funciones clásicas (informar, forma y entretener ), es el propósito de servir al interés público y de perseguir no sólo la eficiencia económica, sino la rentabilidad social. A esto solemos decir «calidad» de la programación.

– Las funciones de servicio público deberán ajustarse a los objetivos enumerados por la Unión Europea de Radiodifusión, en 1993: «Una programación para todos, un servicio de base generalista con ampliaciones temáticas, un foro para el debate democrático, libre acceso del público a los principales sucesos, una referencia en materia de calidad, una abundante producción original y un espíritu innovador, un escaparate cultural, una contribución al refuerzo de la identidad europea y los valores sociales y culturales, un motor de la investigación y del desarrollo tecnológico «.

El informe también hace referencia a lo que llama» la era digital «(recordemos que vio la luz en 2005) y señala que se ajustará a las siguientes características:

– Independencia de su línea editorial de información y contenidos, lo que exige no sólo una organización autónoma respecto de los poderes políticos y económicos sino también una autonomía tecnológica y de gestión programaría.

– Responsabilidad y jugar un papel referencial y de orientación de la calidad del conjunto de los servicios digitales.

– Función de articulación y cohesión social,especialmente orientada hacia la integración digital.

– Defensa de estándares técnicos abiertos que permitan el acceso de todos los ciudadanos.

– Ofertas para todos los públicos, diversificando contenidos y servicios hacia las nuevas demandas de cultura e información de calidad, y hacia las minorías de gustos e intereses, con especial preferencia por los segmentos sociales más desfavorecidos o más inermes ante las presiones del mercado (niños y jóvenes, inmigrantes, …)

– Universalidad o preferencia general, en consecuencia, hacia una oferta abierta y gratuita, que resulte accesible y asequible para todos los ciudadanos.

Más allá de la misión general de servicio público, nuestros sabios recomiendan una labor específica hacia a las minorías más desfavorecidas y contenidos dirigidos especialmente a la infancia, tercera edad, igualdad de género, discapacitados, minorías étnicas, inmigrantes y refugiados. También se dedicará una «especial atención a cuestiones sociales de primera magnitud en nuestro país y que exigen por tanto programas y contenidos de educación y socialización específica», como podría ser el paro o la crisis económica.

Y finalmente, garantizar la producción propia: «las radiotelevisiones públicas deben mantener un nivel alto de producción interna como garantía fundamental de calidad y fiabilidad de sus misiones de programación de servicio público.»

Y si alguien les escucha?

«… por la innovación y contra las renovaciones, debemos sacudir la base social de estos aparatos mediante incesantes propuestas para su mejor utilización, en beneficio del público en general. Debemos cuestionar que sean utilizados en beneficio de unos pocos. Aunque nuestras propuestas sean imposibles de llevar a cabo en el presente orden social, serán factibles en otro …  “ Teoría de la radio, Bertolt Brecht.

Quique Azcona,   http://qazcona.com

@qazcona

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