Wikileaks había prometido regresar y desvelar nuevos documentos. Así lo ha hecho poniendo a la luz millones de correos electrónicos internos de la empresa Stratfor Global Intelligence, conocida como «la CIA en la sombra».
Una compañía de espionaje privada cuyos clientes incluyen a los servicios secretos, los ministerios de Defensa y de Exteriores, y las embajadas de la mayoría de los países industrializados, incluida España, además de grandes multinacionales como Goldman-Sachs, la Unión de Bancas Suizas (UBS), y centros de inteligencia como el Department of Homeland Security o la Drug Enforcement Administration (DEA). Los correos filtrados abarcan desde el año 2004 hasta diciembre de 2011.
Esta nueva filtración de análisis confidenciales, lo ha comenzado a publicar ayer en España el digital Público.es, y veinticinco medios de tirada media en una veintena de países.
Ha trascendido que una alianza de cinco emporios financieros, liderados por Bank of America, continúa sus sabotajes contra Wikileaks para lo cual se habría encargado al bufete Hunton & Williams, de Washington, que contrate por dos millones de dólares a un consorcio de tres compañías de inteligencia estadounidenses para una campaña destinada a sabotear, hackear y desprestigiar a Wikileaks.
Sin embargo, la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos ha criticado el bloqueo bancario contra Wikileaks, igual que lo han hecho el Relator Especial de la ONU para la Promoción y Protección de la Libertad de Opinión y Expresión, y el Relator Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Inter-Americana sobre Derechos Humanos.










