La NVJ y otras organizaciones de autores preparan una demanda colectiva para reclamar una remuneración justa, control sobre sus textos y transparencia en el uso de sus trabajos.
Movilización ante la sede de Meta
La Nederlandse Vereniging van Journalisten (NVJ), la organización de gestión colectiva Lira Foundation y el sindicato neerlandés de autores Auteursbond convocaron el 29 de septiembre a periodistas y otros trabajadores autónomos de la creación a una concentración ante la sede de Meta en Ámsterdam. La Federación Europea de Periodistas (FEP) realizó una acción similar en Bruselas.
Meta utiliza trabajos de periodistas, escritores y traductores autónomos para entrenar sus modelos de inteligencia artificial sin consentimiento ni remuneración. Las organizaciones neerlandesas preparan una demanda colectiva contra la compañía para reclamar un acuerdo con las empresas de IA que garantice una remuneración justa, permita a los creadores mantener el control sobre sus textos y obligue a las tecnológicas a informar con transparencia sobre el uso de sus obras.
La FEP ha expresado su respaldo a la NVJ. Su secretario general, Thomas Bruning, ha advertido: “Without proper regulations regarding usage, our role as journalists and writers is being marginalised. This leads to a society with less independent journalism and fewer real stories. We cannot let that happen”.
La defensa del periodismo y del derecho a la información
La presidenta de la FEP, Maja Sever, ha señalado: “Meta does not merely steal content that does not belong to it in order to profit from it”. Y ha añadido que la compañía estadounidense, propietaria de Facebook, Instagram, WhatsApp y Threads, “is undermining journalism and citizens’ right to access free, independent and pluralistic information”.
El presidente de la NVJ, Folkert Jensma, explica en el diario NRC que los contenidos producidos por periodistas durante décadas están siendo incorporados a modelos de inteligencia artificial sin su conocimiento y utilizados posteriormente para generar nuevos textos. Jensma alerta de que esta situación contribuye a devaluar el trabajo periodístico y a debilitar el papel de los medios en una sociedad democrática.
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