La Comisión Nacional de Mujeres Periodistas de FENAJ y la Federación Nacional de Periodistas (FENAJ) denuncian la escalada de ataques misóginos y coordinados contra profesionales de la prensa y exigen medidas inmediatas para combatir esta forma de violencia y censura.
La Comisión Nacional de Mujeres Periodistas de FENAJ y la Federación Nacional de Periodistas (FENAJ) condenan y alertan sobre la escalada de ataques misóginos, cobardes y orquestados en las redes sociales contra las mujeres profesionales de la prensa. Diariamente, las periodistas, especialmente aquellas que cubren temas políticos, son blanco de agresiones digitales.
Sin embargo, a medida que avanzaban las investigaciones relacionadas con el caso Banco Master y se acercaban las elecciones, se ha observado una intensificación de esta violencia. Profesionales como Miriam Leitão, Malu Gaspar, Daniela Lima y Natalia Viana, entre muchas otras, han sido víctimas recientemente de una avalancha de mensajes intimidatorios y degradantes.
Esta semana, la periodista Juliana Dal Piva recibió varios mensajes agresivos tras publicar artículos sobre el caso Master, que involucra a parlamentarios de extrema derecha.
Este fenómeno, alimentado por un ecosistema digital no regulado y, a menudo, impulsado y amplificado por personas influyentes de extrema derecha y simpatizantes políticos, busca deslegitimar el trabajo periodístico mediante agresiones sexuales, difamación y graves amenazas. FENAJ reclama poner fin a este escenario de violencia política y de género de carácter estructural.
Los datos de Reporteros Sin Fronteras (RSF) indican que, solo durante la campaña electoral de 2022, se registraron más de 3,3 millones de mensajes ofensivos contra periodistas —un promedio de un ataque cada tres segundos— y que siete de las diez personas más atacadas durante ese período fueron mujeres.
Este tipo de acoso digital tiene graves repercusiones psicosociales: el 15 % de los profesionales afectados desarrollan problemas de salud mental y más del 50 % ven alteradas sus rutinas laborales por el miedo y la hostilidad.
La violencia sexista en internet constituye una forma contemporánea de censura. Su objetivo no es únicamente dañar la dignidad de una profesional concreta, sino también intimidar y silenciar a todas las mujeres que investigan, expresan opiniones y exigen responsabilidades a quienes ostentan el poder.
Ante esta situación, FENAJ y su Comisión de Mujeres exigen medidas inmediatas y coordinadas a las plataformas de redes sociales, las autoridades públicas y las instituciones competentes.
En este sentido, reclaman el estricto cumplimiento y la aplicación inmediata del Decreto Presidencial N.º 12.976/2026, especialmente de su artículo 8, que establece el deber de las plataformas de mitigar el alcance y la visibilidad de los ataques coordinados contra las mujeres.
Tal como establece el decreto, las plataformas deben priorizar la respuesta y la mitigación del acoso digital cuando las víctimas son profesionales de los medios de comunicación y cuando los actos de violencia tienen como objetivo coartar, silenciar o restringir el ejercicio de sus actividades profesionales.
Asimismo, exigen una investigación rápida y rigurosa de todos los casos denunciados para identificar, responsabilizar y castigar a los agresores tanto civil como penalmente.
FENAJ subraya también la importancia de que estos casos sean remitidos y monitorizados activamente por el recién creado Grupo de Trabajo Electoral (GT) del Observatorio de la Violencia contra Periodistas y Comunicadores Sociales del Ministerio de Justicia y Seguridad Pública. El objetivo es garantizar canales de denuncia seguros, como la plataforma Fala.Br, y respuestas coordinadas de prevención y protección durante los periodos electorales.
«No toleraremos que el ejercicio profesional del periodismo se convierta en blanco de amenazas e insultos sexistas. Expresamos nuestra total e incondicional solidaridad con todas las mujeres periodistas y reafirmamos nuestro compromiso inquebrantable con la libertad de expresión, la seguridad en el lugar de trabajo y la construcción de una sociedad libre de misoginia, sexismo y toda forma de opresión.»










