Periodistas y defensores de la libertad de expresión británicos rechazan a un político como presidente del organismo de “autorregulación” de la patronal de prensa.
Durante las últimas cuatro semanas, periodistas de prestigio, defensores de la libertad de expresión y víctimas de abusos de la prensa británica han condenado de forma conjunta el nombramiento del político Lord Faulks como presidente del IPSO, el organismo de autorregulación de la prensa creado por los dueños de los diarios británicos para pretender evitar la acción de un organismo independiente oficial.
Esa designación está siendo criticada por el movimiento británico #DefendPressFreedom que entiende que el IPSO “le está dando a los editores una licencia continua para hacer lo que quieran” y al mismo tiempo contradice las conclusiones del “Informe Leveson” que recomienda la no participación de los políticos en este tipo de organismos.
Mientras los periodistas y los activistas por la libertad de prensa se han pronunciado, “los editores de periódicos y sus directivos han desaparecido en acción”, señalan. “La mayoría de las personas que creen en la libertad de prensa piensan que los políticos no deberían estar cerca de los reguladores de la prensa. Eso es lo que pensó Leveson, y es por eso que a los políticos no se les permite dirigir un regulador al estilo de Leveson”.
Varios medios, como ‘The Guardian’, ‘The Independent’, ‘Financial Times’, ‘Economist’, ‘New Statesman’ y ‘Private Eye’, han rehusado formar parte del IPSO ya que lo consideran, meramente, continuador de la Press Complaints Commission (PCC), -en su momento alabada por los autorreguladores españoles- que fue fuertemente criticada por no actuar durante el escándalo de escuchas de News Of The World, y que durante años se dedicó a proteger a los diarios de Rupert Murdoch de las denuncias del sindicato de periodistas británico NUJ.
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