Tras casi un mes de pesadilla se compromete a “compartir mi testimonio” y trabajar contra la impunidad de quienes cometen estos delitos de lesa humanidad.
“Aún sigo en zona de peligro, debilitado físicamente y muy aturdido psicológicamente, pero quiero compartir mi testimonio, porque se lo prometí a todos los que se han quedado sufriendo en ese agujero. Dedicaré el tiempo y los esfuerzos necesarios, en cuanto regrese a España, a que no queden impunes las brutalidades que he presenciado y a divulgar todas las pesquisas que he hecho sobre las actividades de esta dictadura’, explica Ferran Barber a Reporteros Sin Fronteras (RSF), apenas 48 horas después de su liberación, tras casi un mes de pesadilla, retenido en la cárcel de Erbil (Irak) por los Asayish, las fuerzas de seguridad del Gobierno del Kurdistán Iraquí. Barber ha perdido cerca de 12 kilos en cuatro semanas.”
Así informa en su web RSF, que agrega: “Curtido en 25 años de trabajo en una zona que conoce al dedillo, desde la que colabora asiduamente con medios como ‘Crónica de El Mundo’ o ‘Público’, Ferran Barber no duda en calificar su retención como secuestro y la cárcel en la que fue confinado como centro de torturas. No es para menos: pasó casi un mes hasta con 160 personas detenidas, como él, de forma arbitraria y sin garantía legal alguna, en una celda de 50 metros cuadrados útiles. ‘Ese hacinamiento, que impide moverse o respirar con normalidad, y que se practica en otras cárceles iraquíes, es en sí mismo una forma de tortura. En vísperas de mi liberación, los presos protagonizaron un conato de motín’, afirma.
A mediados del pasado mes de julio, Ferran Barber viajó de Barcelona al Kurdistán iraquí, contratado por una productora alemana para entrevistar a milicianos germanos que combaten al Daesh. ‘Cuando terminamos, íbamos a viajar todo el equipo a Rojava -el Kurdistán sirio-, pero opté por demorarme unos días en la zona en la que estábamos y acercarme al valle de Nahla, donde se concentran los descendientes de los últimos cristianos asirios que sobrevivieron al genocidio otomano, y donde tengo vínculos de amistad, después de tantos años monitorizando el área’, explica.”










